Hace poco más de dos años el nombre de Gastón Greco empezaba a sonar con fuerza entre los emprendedores locales, sus zapatos habían llegado a los pies de Mauricio Macri, y las ventas de Posco, su marca, se disparaban un 500 por ciento. "Si no te crees que puede pasar, no hacés nada", dijo en aquel momento para justificar el periplo que tuvo que atravesar para que su producto llegue al Presidente. Esta misma lógica volvió a aplicar para un objetivo aún más ambicioso: estar en los pies de los 23 jugadores que viajarán a Rusia para jugar el mundial. "A qué emprendedor no le gustaría que los mejores jugadores del mundo usen lo que uno hace con tanta pasión", se pregunta Greco.

Fiel a su estilo obstinado, cinco meses atrás empezó a tocar puertas que fueron desde la Casa Rosada hasta el predio de la AFA en Ezeiza. Igual que con Macri, consiguió teléfonos, entre ellos el de Fernando Marín, una entrevista y finalmente el talle de cada uno de los jugadores. Con ese dato y sin ser parte del parte de los proveedores oficiales de ropa deportiva y trajes del seleccionado, puso en marcha el operativo que en total incluyó la confección de 40 pares de zapatos para los jugadores y cuerpo técnico.

Greco empezaba a materializar su nuevo sueño. Mientras manejaba hacia la fábrica pensaba el color, la horma, la suela, la dedicatoria y todos los detalles que se plasmarían en la fábrica con la que trabaja, la del tano Francisco Arcella, un inmigrante que llegó hace más de 50 años, la misma que en 1990 confeccionó los botines de Diego Maradona para el mundial de Italia.

La edición exclusiva para la selección se confeccionó en cuero negro argentino, la suela blanca -típica de la marca- y dos detalles especiales, tres puntadas hechas a mano, celeste y blancas que emulan la bandera argentina y la inscripción Selección AFA Argentina en la lengüeta.

Con las 40 cajas en su camioneta de trabajo y la ilusión de ver alguna vez sus zapatos en los pies de los jugadores, este emprendedor chaqueño llegó este lunes a la concentración de la Selección en Ezeiza. "Fui con Franco, un fanático de Racing de 21 años que trabaja conmigo. Pensamos que nos iba a costar entrar porque había mucha gente en la puerta", dice, pero enseguida tuvo el primer buen augurio. "Antes de entrar me crucé Omar Souto, gerente de selecciones de AFA de muchos años. Cuando le conté mi objetivo me tiró buena energía".

En el predio los esperaba Verónica Miele, jefa de marketing de AFA, una pieza clave dentro de la institución para poder cumplir su misión. Ella los acompañó a recorrer las instalaciones donde deambulaban los jugadores y el técnico que por la lluvia había suspendido el entrenamiento.

"Al primero que vi fue a Caballero, después saludé a Di María y a Masche y les di los zapatos, la misión estaba cumplida. Para mí era increíble poder estar ahí con todos ellos", dice con voz eufórica.

Greco se crió en el Chaco con algunos intervalos en Martínez. Su educación osciló entre la escuela pública de Resistencia y la Universidad de Buenos Aires que le extendió el título de arquitecto. Es hijo de una kinesióloga y un emprendedor, según dice, desorganizado. Tuvo lavaderos de autos y algunos bares. El salía del colegio estaba todo el tiempo ahí, con su padre, encantado de ayudarlo y observar cómo era el negocio. De ahí el registro por el esfuerzo y la identificación con los futbolistas de la selección. "Cada uno de los jugadores que va a Rusia se hizo de abajo. Empezaron de a poco y fueron mejorando y creciendo. Lucharon contra las adversidades y también creyeron que era imposible. Son emprendedores y hoy están en las puertas de un sueño: jugar un mundial y yo quería que mis zapatos estén con ellos", concluye. Ahora solo que esperar que, al igual que pasó con Macri, algún día, Messi, Mascherano o Dí María aparezcan con sus zapatos.

A la caza de influencers

En la lista de quienes contribuyeron a difundir su producto, además de Macri, están el chef Fernando Trocca y Andy Kusnetzoff. "A Trocca le mandé un mail y tuvo muy buena onda. Fue muy generoso, vino al local e hicimos unas fotos. A Andy lo esperé en la puerta de la radio para darle unas zapatillas y me hizo salir al aire".

Fito Páez las subió al escenario en su gira. Otra gran oportunidad que no dejó pasar fue haberse cruzado -literalmente, corriendo en la calle- con el diseñador Martín Churba. "Lo conocía de las revistas pero tampoco es que sabía demasiado de él. Lo paré y le conté lo que hacía. Dos años después colaboré con una colección, Tramando by Posco que se vendió en Argentina y Dubai".

Fuente: La Nación